Cuando el ruido de los niños molesta…

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Una entrada en el blog de Marta me hizo pensar. Allí cuenta una anécdota sobre una madre con un niño que sube en un colectivo en Alemania. El niño comienza a llorar y la madre hace esfuerzos “inútiles” para calmarlo. Dos señoras “mayores” se quejan: primero con la madre y luego con el chofer. Resultado: la madre termina el trayecto caminando durante quince minutos en una mañana fría de domingo.

Me acordé de los niños en la Misa. Sobre todo en los menores de cuatro años. Es raro el que se queda quieto y callado. Más que algo raro, es el síntoma de que es un niño enfermo. Las mamás (menos los papás, pero también los hay) los suelen sacar afuera y seguir la Misa desde el atrio. Pero cuando hace frío, eso es imposible.  No niego que el llanto de un niño me saca de quicio, sobre todo en el momento de la homilía (jeje… me “roba cámara”). Pero mis hermanas se han encargado de educarme para tolerarlos: desde que ya era diacono he tenido un sobrino o en brazos o correteando… alguno que otro demasiado… Así que cuando un chico llora, o grita, o juega… yo me acuerdo de mi sobrino/a de esa edad.

Pero se que no es así con muchos sacerdotes. Y también con muchos laicos. A veces se les hace malas caras a las mamás porque no pueden dominarlos. Y, más de una vez, el cura les ha pegado algún reto desde el altar. Resultado: las mamás prefieren quedarse en casa el domingo en vez de tener que sufrir con el chico que naturalmente actúa y con la parte de la comunidad que “naturalmente” actúa en consecuencia. Todo un tema para repensar nuestras actitudes.

Ah… de paso… me causa gracia en los bautismos cuando los bebés lloran. Se los pasan de mano en mano la mamá y la madrina (los hombres parece que naturalmente somos ajenos al hecho de calmarlos). Y la fórmula es zamarrearlos como sonajeros… Yo suelo recordarles el dicho popular que es la única solución viable y efectiva en esos momentos: “a lo hecho, pecho”. Y la mamá hace de mamá, el niño mama y… santo remedio.

(Las de la foto son mis dos sobrinas más chiquitas… por ahora porque se viene otro en camino.)

1 Comentario

  1. Padre, me sumo a su reflexión, se puede aplicar el dicho, hay miradas que valen mas que mil palabras, cuando uno va a misa, los ruidos y gritos se escuchan…
    Al tener hijos, la tentación de no ir a misa se presenta, por el frio, por el calor, por los mosquitos, y en algunas etapas, por las miradas…con los chicos uno puede pensar no es oportuno… o conveniente…
    Ir a misa y rezar en familia lo aprendí del hogar donde crecí, y quiero transmitir lo mismo a mis hijos, no recuerdo cuando empecé a ir a misa, siempre fui, puesto que nunca me obligaron, simplemente fui desde chica en familia. Me acuerdo de jugar en los patios, fondos, predios, mientras se daba la misa, pero el ver a mis Padres estar atentos a la misa, de darle importancia, de vestirnos lindos para ir a misa… me quedó… no recuerdo homilías, no recuerdo consejo…jugaba mas que prestar atención, lo que si recuerdo es ver a mis hermanos mayores, a mis padres…prepararse para ir a misa, prestar atención en la misa, y volver contentos de poder haber asistido de la eucaristía.
    Ahora lo veo en mis hijos, ellos estan atentos a nuestro ejemplo, cada vez que voy a misa y veo chicos, que hacen ruido, gritan y lloran, me alegro porque hay familia, porque hay vida….
    Agradezco a Dios poque hay curas que dan la misa, cultivemos entre todos el espiritu de tolerancia que propone Padre, gracias por el articulo.

  2. Hola Padre Fabian: yo lo pase y hasta hoy todavia con los 2 mas chicos de mis hijos corretean en la misa y trato de hablarles para se queden quietos. Yo recuerdo que cuando Usted estaba en en la Parroqua San Cayetano y yo estaba en una misa y tenia mis tres hijos mas chiquitos y por momentos lloraban o gritaban Usted llamo la atencion a señoras que nos miraban dandoce vuelta en plena omilia.

  3. Recuerdo que una vez el Padre Bottegal QEPD, -creo que fue en una Clausura de Jornada en Santa Teresita-, hablando de la tolerancia, nos contó cómo les decía a las mamás que a los Bautismos llevaran -“a sus bebés “mamados”! Hey, entiéndanme -decía- que ya hayan tomado su leche!”. Por mi parte cuando un bebé llora en Misa, rezo primero porque no le pase nada malo, segundo por el pobre cura, pues parece que siempre “se atacan” en las homilías o peor en la Consagración. Y me alegra hasta enternecerme cuando los pequeños caminan o juegan en ese lugar santo, para mí son angelitos que celebran con nosotros!
    Dios te bendiga
    SLPS!

  4. Hola Padre Fabian: yo lo pase y hasta hoy todavía con los 2 mas chicos de mis hijos corretean en la misa y trato de hablarles para se queden quietos. Yo recuerdo que cuando Usted estaba en en la Parroquia San Cayetano y yo estaba en una misa y tenia mis tres hijos mas chiquitos y por momentos lloraban o gritaban Usted llamo la atención a señoras que nos miraban dándose vuelta en plena homilía.

  5. La verdad que es tal cual!, en nuestro ministerio sucede ésto de los niños y las mamás, que muchas veces no saben como hacer para contener a sus hijos, que no hablen, que no jueguen. Como estrategia optamos por un cesto en la cocina con juguetes y ellos apenas llegan a la reuniòn saben que están alli!.. en definitiva y para no ofender siempre , cuando se quejan contesto dos cosas ” quien le molestan los chicos no tiene sanidad interior” y quien no quiere a los niños ( porque hay personas que por actitudes parece que no) se olvida de lo que Jesús, nos enseña: ser tolerantes y a amarlos. Además de que les salta “el enano fariseo”! y bueno….tambien podemos interceder, orar….y colaborar con una sonrisa, gesto de apoyo a las mamás que están incómodas ante las miradas de los otros. Y P.Fabián a Ud lo felicito, por lo que hizo desde el frente, tal como narra Sandra. Habla muy bien de usted y del cargo que ocupa en la iglesia!!!

  6. Padre,este artículo me recuerda mucho mi experiencia.Por lo cual en pareja tuvimos que buscar la vueltas,lo más creativo posible.
    Mi marido va a la mañana a misa y yo,ya con mis hijas que tomaron su primer comunión,a la tarde.
    ya le llegara a los más pequeños el momento de ir a misa,y cuando lo sea y si Dios lo permite,iremos en familia.
    Lo mas lindo que todo lo compartimos,pero la misa no podemos.
    ¿Se imagina a un enano o enana corriendo por toda la parroquia?¿O colgado del cuello de las personas que se arrodilla,pensando que es un caballito?¡¡¡Por favor!!!
    Bendiciones y muchos cariños.

  7. LO felicito! por haber llamdo la atencion a las señoras q se daban vuelta, para miran a los niños q gritaban, es un carisma, o tolerancia? Aceptar a los niños en las misas sin quejarse. Como ud, el P. Miguel Guaracio (San Cayetano) Felicito a los padres y abuelos q llevan los niños a las misas. Uno q tiene niños pequeños se siente invitada gustosa a llevar a los niños a pesar de lo inquietos q son. Que lindo seria ver las parroquias llenos de niños, no?

  8. Recién acabo de presenciar la intolerancia de un sacerdote ante el correteo de un niño
    y mi hija de año y medio de edad. Paro la misa para decir que de esa manera no podía continuar. Me retiré al fondo pero lamentablemente la otra mamá se fué. Me dolió en el alma y no podía parar de llorar, quizás estaba más sencible que otras veces pero venía a mi mente “Dejen que los niños vengan a mi”. Yo no tengo con quien dejar a mi niña para poder ir a misa y no molestar a los demás.
    Espero que Dios me de fuerzas para continuar yendo a pesar de todo.

  9. Hace menos de un mes, en la misa celebrada por el párroco hubo un nenito bien estilo angelito que se sentó en dos momentos en los escalones que anteceden al altar y nos sonreía y también se sentó…y hasta arrodilló! en los escalones del costado derecho que anteceden al Sagrario. Tuve sentimientos mezclados, porque no es que hizo tanto barullo pero, su presencia distraía, y en parte era porque nos miraba y sonreía, muy comprador. La madre apenas si se movía para tratar de llevarlo a su lugar. Eso no me gustó y el párroco no dijo nada pero mandó miradas severas al pobre nenito.

    Eso de que los chicos interrumpen y lloran más durante la Homilía, es típico!.
    Me parece que sería bueno que los que traigan chiquitos se pongan cerca de la entrada así si hacen ruidos se nota un poco menos.
    Una vez leí que una señora en USA contaba que en su parroquia tenían como una salita al costado donde tenían juguetes y había alguien que cuidaba y entretenía a los chicos. Es mucho pedir, ya se, pero quizás se pueda hacer? Lo que contó Carina me pareció buena idea.

  10. Yo no comparto el hecho de que todos debemos aceptar el ruido en la misa, se supone que uno va a tratar de escuchar y encontrar la poca paz que en otros lugares no encuentra y no salir de la misa con mas bronca por el barullo o ruido no solo de los niños, sino de los que estan cuchicheando alrededor, yo no soy quien para decir quien debe estar o no, pero si entiendo el hecho de respetar al otro y no molestar, de ahi creo que podemos sentarnos a hablar de amor, a veces uno debe sentarse a entender y ponerse siempre en el lugar de los demas, pero quien se pone en lugar de uno…?. Ahora si el que tengo al lado sigue en la misma y no trata de revertir la situacion todo seguira igual. Tambien entiendo que no somos todos iguales respecto a si nos gusta los niños o no. Dios nos hace diferentes a cada uno, a algunos con mas paciencia y cariño, y a otros como en mi caso no tanto, pero respeto y admiro a las personas que se encargan de cuidarlos y brindarles lo que necesitan, de enseñarles y protegerlos, yo sinceramente no tengo el don para poder hacerlo.

  11. En mi familia, Josecito fue y participó desde la panza de las celebraciones, asistió a Misiones Evangelizadoras, hace la genuflexión al entrar a una iglesia, reza en casa, dá la bendición antes de comer, le tira besos a la Virgen que tenemos entronizada en nuestra cocina, pero… ya no quiere ir a misa, tiene 5 años y con mi esposo no nos ha quedado otra que ir a horarios diferentes. El pequeñín se queja, porque cuando camina o juega con autitos “en silencio” las señoras lo miran con cara fea, o le hacen gestos con las manos…
    Resumen, antes disfrutábamos más la homilía con mi esposo, nos mirábamos, tomábamos de la mano para el Padre Nuestro, hablábamos a la vuelta a casa y eso se ha perdido un poco.
    Opino que debemos rezar para aquellos que están susceptibles, que el Señor les dé más paciencia. Los Saludo en María…

  12. Pues la solución es ir el domingo a la misa de niños. Es un poquito diferente y se da participación a los pequeños y curiosamente los niños más pequeños se portan mejor. El problema no es que los niños hagan ruido sino que hay muchos padres que no saben cómo educar bien a sus hijos. Mi sobrina entró a una iglesia con tres años y en cuanto le pedimos que guardara silencio lo hizo y se portó muy bien, hasta nos preguntó porqué estaba “ese hombre así” refiriéndose a Jesucristo crucificado. Tengo otra experiencia con un niño de cuatro años hijo de unos amigos que preguntó qué había en la copa, y cuando le dije que el Señor estaba dentro me volvió a preguntar si se hacía muy pequeñito para caber dentro. Aguantó toda la misa sin molestar a nadie. Es cierto que hay niños hiperactivos y con ellos la cosa es más difícil, pero en hasta en las misas de niños se portan mejor. Por otro lado olvidamos que quien está ahí merece todo nuestro respeto y atención porque es el Señor y si bien hay que ser tolerantes con determinadas actitudes y problemas, lo principal es lo que ocurre en el altar, y eso está por encima de cualquier actitud tolerante o intolerante.

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