Coletazos de la protesta rural argentina

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La foto que acompaña este post es de una de las cientos de rutas que fue cortada por la protesta del campo argentino. La comparto porque me parece muy significativa en sus detalles. Es el cruce de las rutas 18 y 32, cercana a la ciudad de Viale, Entre Ríos.El Señor que se ve de amarillo al fondo es un policía, ya que allí hay un puesto caminero permanente: vemos el patrullero, la casilla de los agentes del orden y una serie de vehículos, los cuales han sido secuestrados por la fuerza de seguridad (supongo que por problemas de patentes u otros motivos más graves).

Al fondo hay dos silos para acopiar granos. Debajo de ellos vemos una especie de dirigibles blancos. Son silos de plástico que contienen granos en espera de su traslado o venta. Estos son una de las consecuencias de la crisis campesina: al no comercializar granos por la huelga fueron necesarios medios de acopio extraordinarios. Esta manera de proceder la vi a lo largo de la ruta en las ocho o diez pequeñas empresas que se dedican al rubro. Pero también observé este sistema en muchas casas de chacareros, algo que antes no se daba, ya que los pequeños y medianos productores cosechan y entregan los granos de inmediato.

Más allá del fondo, lo que más me significó fue el primer plano: una ruta, dos carteles y el resto de las cubiertas quemadas durante la protesta.
Los alambres oxidados son el símbolo de la protesta: días y días pasados por los chacareros al costado del camino. Si no me equivoco, fueron prendidos el sábado en que el gobierno reprimió con la Gendarmería el corte de Gualeguaychú y llevó presos a varios dirigentes, incluido el referente popular Alfredo De Angelis.

Lo más simpático son los dos carteles: “no avanzar” y “dirección obligatoria”. Parecen ser las palabras que el gobierno repetía tozudamente, ya sea en su negativa a negociar como en la pretendida aprobación a carpeta cerrada por el congreso de la famosa resolución 125 (gota que desencadenó toda la protesta).

Las cubiertas quemadas bajo el cartel “dirección obligatoria” grita en silencio la postura de los chacareros frente a un EX presidente que quería ponerlos de rodillas…

una de las tantas rutas del paro agropecuario
Una de las tantas rutas del paro agropecuario

El conflicto no ha terminado. Se ha descomprimido la situación. Y ha dado paso a una vuelta de tuerca de la realidad política argentina. Esto último será un lento proceso, lento pero irreversible. Estos cuatro meses nos dejaron varias lecciones.

Desde el gobierno y desde el partido gobernante se insistía que la huelga era con claras intenciones golpistas. Los ruralistas negaban esas intenciones. Los de afuera, los que charlábamos con la gente que protestaba, no entendíamos desde dónde el gobierno sustentaba tal hipótesis. Bah, entendíamos que era una lógica del “unicato gobernante”: si no se someten a mi yugo es porque quieren sacarme del lugar en que me colocaron las últimas legítimas elecciones. Esta crisis nos demostró que los argentinos creemos en la democracia y la queremos. Pero, también, que no identificamos democracia con obediencia ciega al partido gobernante. Esto es una conquista del campo para nosotros: es la primera vez que un sector enfrenta al gobierno K y no se arruga (o termina negociando bajo cuerda). Pero se enfrenta desde la propuesta y la protesta pacífica. En este contexto, fue muy triste que la Presidente barajara la posibilidad de renunciar el día después de la resolución final del Congreso: muy triste para quienes queremos la calidad institucional del país.

Otro elemento digno de destacar es la Comisión de Enlace de los ruralistas. Esto fue una necesidad de ellos porque en la Argentina hay cuatro entidades rurales, muy distintas entre sí por sus miembros y sus intereses concretos. (Se dijo muchas veces que no los reunió el amor sino el espanto). Esta comisión trabajó en equipo y llevó adelante todas las negociaciones. Como contrapartida, tenemos un gobierno K (el anterior y este) que no hace reuniones de gabinete… Las decisiones son de dos o tres cabezas pensantes y no se discuten en equipo. Tal vez por eso la Resolución 125 salió muy campante el 11 de marzo. ¿No será el trabajo en equipo, entre sectores que no necesariamente coinciden en lo puntual pero si en la dirección general, la lección que la historia ha dado al gobierno?

Tomando a dos personajes como símbolos: el ex-presidente Néstor Kirchner y el dirigente rural Alfredo De Angelis. En los discursos de Kirchner oíamos una ideología de los años setenta, con conceptos dogmaticos sobre la sociedad, sus clases y sus intereses y mucha violencia como inspiración. Tal vez por eso disfrutamos a De Angeli, que, con el sentido común del chacarero, desarmaba todas las ideologías y hacía caer a la tierra las estrategias mediáticas finamente armadas. Es que ayer, hoy y siempre, las ideologías chocaron contra la realidad… y allí se derrumbaron (y sino recordemos como la caída de un muro significó la caída de todo un sistema). Es también un signo del presente popular argentino que grita a sus dirigentes: “¡Muchachos… a las cosas! ¡Déjense de ideologías y resuelvan lo problemas con sentido común y realismo!”

Otra conquista muy importante para el futuro inmediato es la revalorización del Congreso como una autoridad distinta del Poder Ejecutivo. La Presidente envió un proyecto de ley al Congreso para ratificar la resolución 125. Es cierto que dos días antes el Vicepresidente a cargo del Senado sugiriera esa acción. Y mucho más cierto que dos días después (como se hizo) los ruralistas entregarían un petitorio con un millón de firmas (una de esas la mía) para que el tema sea llevado a ese ámbito. Más allá de eso, el ingreso del Poder Legislativo oxigenó el ambiente y le dio la solución (inesperada para uno y otro sector, si es que se puede calificar al gobierno como sector) al conflicto. Más allá que la coalición gobernante se desarmara (parte de los legisladores oficialistas y el vicepresidente de la nación votaron que no) el resabio más importante es otro: por primera vez en años el Congreso debate en público un tema y se anima a decidir en contra de los intereses del Poder Ejecutivo. Este acontecimiento se lo debemos a la tozudes del campo que no quiso ponerse de rodillas. Parece que los buenos ejemplos, basados en el respeto a la dignidad de las personas, también se propagan… Esperemos que esto no sea solamente una “tormenta de verano”.

Sin desvalorizar los actos masivos del gobierno, debemos también reconocer que los actos de Rosario y Buenos Aires fueron verdaderas sorpresas para todos. El último me trajo buenos recuerdos y mucha esperanza. La actitud de pedir un medico y parar hasta que los atendieran (no soy tonto, era una respuesta mediática a los muertos en los actos oficiales y el proseguir los mismos con “indiferencia” al hecho) y el recitado del preámbulo me hicieron acordar los años ’83 y los mitines de Alfonsín. Pero me dieron mucha esperanza: su masividad, la participación espontánea de la gente, los jóvenes movilizados, la alegría de reunirse para expresarse. Esto me da esperanza, porque pueden significar que los argentinos nos volvimos a encontrar con la democracia y que la volvemos a concebir como participación personal más allá del voto bianual. Espero no equivocarme.

1 Comentario

  1. soy de sosa, y la verdad que opino que el que tiene plata es dueño de todo, asi lo es, porque son ellos lo que cortan rutas, no el pobre que es el que tiene que vancarce todo esto. le digo a estas personas que tienen mucho mas dinero que yo. que piensen antes de hechar un voto. solo se que con el anterios gno a los del campo les fue bien, por el dolar americano. al unico que no le fue bien fue al pobre, al obrero, como fue siempre. eso no más, y gracias

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