Ceferino, hijo de Dios y hermano de todos

368

Comaparto con ustedes  la declaración que nuestros Padres Obispos Argentinos acaban de hacer sobre la Beatificación de Ceferino Namuncurá

Al Pueblo de Dios:

Con inmensa gratitud a Dios queremos compartir con todos ustedes la buena noticia de la Beatificación de Ceferino Namuncurá, que celebraremos el próximo 11 de noviembre en Chimpay (Río Negro).
Celebrar la beatificación de Ceferino es alegrarnos por el reconocimiento del significado de su vida y de sus virtudes. Y así, quienes peregrinamos en este mundo lo descubrimos como:- modelo de encuentro con Cristo y cercanía de Dios hacia la humanidad;
– ejemplo claro del Evangelio hecho vida en lo cotidiano;
– fuerza y sostén en las fragilidades y debilidades;
– encuentro y aceptación de otra cultura y religiosidad.

En nuestro caminar como Pueblo de Dios en la Argentina, Ceferino es una clara invitación, entre otros aspectos:

* a descubrirnos hijos de Dios, necesitados de Dios, desterrando así toda autosuficiencia. Desde pequeño, Ceferino, a la luz de la religiosidad de su raza y luego con el acontecer de la fe cristiana en su vida, se descubrió en las manos de Dios, necesitado y agradecido al Dios creador y Padre de todos,
* a tomar decisiones que marcan la vida. Decisiones abiertas al bien de los demás, no cerradas en horizontes mezquinos. Ceferino, a sus 11 años se propone “quiero ser útil a mi gente”, y allí inicia un camino sin ambigüedades. Camino que lo lleva a anhelar ser misionero y sacerdote para compartir esa Palabra de Dios recibida y llevarla a todos como vida en abundancia,
* a valorar lo cotidiano como el lugar donde se realizan los grandes ideales. La vida sencilla de Ceferino está marcada por un cotidiano vivir con un gran amor a la familia y a la tierra, con una entrega generosa y alegre a todos, con un espíritu de reconciliación y comunión, en un amor preferencial por los más sufridos.

Ceferino es conocido y amado por muchos. Es uno de nosotros.
Los niños y los jóvenes encuentran en él un ejemplo de vida que despierta y sostiene su esperanza. Ceferino es para ellos un modelo que da razones para vivir en el descubrimiento de la vocación a la que cada uno está llamado.
Los adultos, en especial los padres de familia, encuentran en él sostén para cuidar todo lo que es importante: los hijos, la unión de la familia, el trabajo honesto y sacrificado.
Los ancianos, nuestros abuelos, encuentran en él serenidad y gratitud para mirar la vida vivida.
Los enfermos encuentran en él valor y fuerzas, porque él mismo vivió y sufrió la experiencia de la enfermedad.
Los pobres, marginados y excluidos encuentran en él un mensaje de dignidad y la invitación a no renunciar a ser protagonistas de la historia.
Los poderosos descubren en él un fuerte llamado a no aferrarse a sus bienes y a su poder, sino a recorrer el camino del compartir, del abrirse a los demás, del hacer de nuestro mundo la mesa de todos.
La gente de campo encuentra en él al compañero que está con ellos en el duro trabajo de cada día, y los alienta en su lucha por preservar la tierra de todo emprendimiento irresponsable que sólo busca intereses económicos para unos pocos.
La gente de la ciudad, en el ritmo acelerado que le impone la vida, encuentra en él la mano amiga que hace a Dios cercano y ayuda a descubrir al vecino como hermano.
Los pueblos originarios descubren en él aquel valioso mensaje de cuidar y ofrecer los bienes de su cultura, a valorar el amor a la vida, el sentido de familia y de pertenencia a la comunidad, el amor y el cuidado a la tierra, la apertura a Dios.
Los variados grupos religiosos aprenden de él a reconocer y apreciar las expresiones religiosas distintas, y recorrer caminos de diálogo y de colaboración.
Los que no tienen fe, los desalentados, golpeados y abrumados, encuentran en él un signo de esperanza y de confianza en su caminar.
La Iglesia toda descubre en él un llamado a renovar la fe en Cristo, en la responsabilidad de hacerla vida y anuncio para cada uno.
Todos recibimos de él un mensaje de reconciliación.
Estos son algunos de los mensajes que descubrimos en Ceferino: alguien cercano, que nos hace vivir la alegría de ser hijos de Dios. Alguien cercano que nos hace hermano de todos. La beatificación confirma esta cercanía y renueva su testimonio de vida.
Que para nosotros y para todos ustedes, este acontecimiento signifique y exprese la bendición de nuestro Padre Dios y el cuidado de nuestra Madre la Virgen de Luján.

Pilar, 9 de noviembre de 2007
94º Asamblea Plenaria
Conferencia Episcopal Argentina

1 Comentario

  1. te quiero preguntar si se celebra de algun modo particular el año de beatificacion de Ceferino. gracias.

Tu opinión nos interesa.

Ingrese su comentario
Entre su nombre aquí