Benedicto XVI renuncia a su Oficio de Obispo de Roma

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Nos “madrugó” a todos, especialmente a los “vaticanistas”, los especialistas de los medios de comunicación en la Santa Sede  que no lo vieron venir. Una decisión valiente, sobre todo por el motivo que da: “he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”.

Benedicto XVI bendiciéndome desde el papamóvil

Juan Pablo II fue quién alimentó mi decisión de ser sacerdote. Benedicto, primero como Ratzinger me ayudó intelectualmente a penetrar el misterio desde la teología. Luego, ya como Benedicto, me guió por los senderos seguros y profundos de la Verdad revelada de la cual es custodio.

Este blog prácticamente nación junto con él. Todavía sigue resonando aquél “prosigamos” con el cual nos invitaba a seguir la marcha en la nave de Pedro, de la cual era ya él el timonel. Se está yendo… y yo ya lo estoy extrañando.

Así anunció su renuncia:

Queridísimos hermanos:

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.

BENEDICTUS PP. XVI

La foto que ilustra es de la audiencia en la Plaza de San Pedro que tuve la gracia de participar. Es del momento en el cual pasó a unos cinco metros mío, en el papamóvil. Un recuerdo que atesoraré toda mi vida.

1 Comentario

  1. Q sabiduría del Santo Padre debe haber sido bien iluminado por el espíritu santo para poder llegar a tomar esta desicion…nos toca q nosotros los católicos seguir orando para q la Iglesia siga tomando las mejores desiciones

  2. Sí, yo soy de esa juventud del Papa. De esa juventud que coreaba el nombre de Benedicto XVI por las calles de Madrid y en el aerodromo de Cuatro Vientos hace dos veranos. De esa juventud por la que un hombre de 83 años aguantó mas de 40 grados y un vendaval de aire y lluvia. De esa juventud a quien el Papa enseñó que igual que aquella noche resistimos bajo la lluvia, con Cristo podríamos también superar todos los obstáculos de la vida. Soy de esa juventud en la que el Papa confia, a la que pide que esté siempre alegre, y que de testimonio en todas las circunstancias. Soy de esa juventud que hoy ve como su Papa, sin fuerzas por su avanzada edad, humildemente ha dejado paso a su sucesor para guiar a la Iglesia de Cristo. Sí, soy de esa juventud que debe de agradecer a Benedicto XVI todo lo que le ha enseñado, no solo a través de sus palabras, sino también con su ejemplo de entrega aún en las dificultades. Hoy es dia para dar gracias a Dios por Joseph Ratzinger, porque un dia lo eligió y lo puso a nuestro servicio. Hoy es dia de rezar por él, de rezar por nuestro futuro Papa y de rezar por la Iglesia de Cristo. ¡Esta es la juventud del Papa y esta es la juventud de la Iglesia!

  3. Pater, le dejo está reflexión a ver que le parece.
    Un abrazo.

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    El tiempo y la historia nos harán ver con perspectiva y profundidad la decisión del Papa Benedicto XVI de renunciar a su misión de Romano Pontífice. Aunque es un hecho que rompe con más de 700 años de tradición en la Iglesia – en circunstancias normales como las suyas, sólo ha ocurrido una vez en la historia de la Iglesia (san Celestino V, 1294) – tenemos que estar tranquilos porque la decisión la ha tomado precisamente este Papa, Benedicto XVI: inteligencia preclara, escritor agudo, hombre de Dios, enamorado de la Iglesia, hombre recto, leal, fuerte, amigo de Jesucristo, hijo fiel y devoto de María Santísima.
    Con ojos y visión propios del que quiere ser un buen hijo de la Iglesia – visión sobrenatural – y con un poquito de visión histórica pienso que se puede afirmar que su decisión ha sido una decisión valiente, coherente, desde la Fe, humilde, justa, ecuménica y “política”, ¡moderna!

    Valiente, porque se ha atrevido a romper una tradición de la Iglesia – tradición humana, no de origen divino – pero que por ser tradición de la Iglesia Católica, tiene una especial relevancia y significación e impresiona más. Valiente porque le da igual todos los comentarios que suscitaría a favor y sobre todo en contra tal decisión; o las habladurías de la gente frívola y superficial buscadores insaciables de la última noticia, experiencia o sensación.

    Coherente, porque es fiel a su pensamiento y a lo que él cree que tiene que hacer. Porque es una decisión tomada – fiel a su estilo – en la presencia de Dios, meditada con calma, con tiempo, pensando única y exclusivamente en el bien de la Iglesia. Una decisión racional y llena seguramente de sentimiento profundo (propio de su alma alemana) de amor por la Iglesia y por las ovejas que le fueron encomendadas. Coherente porque ha sido una decisión tomada no en un momento de peligro, cuando la tentación sería huir, sino en un momento de calma en la Iglesia después de haber afrontado por amor a la Verdad y por las miserias de algunos hijos de la Esposa de Cristo, algunos de los momentos más críticos de la vida de la Iglesia, especialmente con el problema de aquellos que tenían que ser pastores y fueron instrumentos del demonio. Ahora, después de un trabajo arduo, profundo, intelectual y pastoral, después de haber purificado y allanado el camino de la Verdad, con la satisfacción y agotamiento del trabajo hecho y bien terminado, agotado, coherente con su pensamiento, cede el timón de la barca a otro hermano suyo para que éste continúe guiándonos con el soplo del Espíritu Santo por el proceloso mar de la vida.

    Desde la Fe, porque está convencido de que el único Pastor es Jesucristo y quien gobierna la Iglesia es Él con la fuerza del Espíritu Santo. Por eso no tiene miedo a tomar este paso. Y porque lo toma precisamente en el Año de la Fe, nos brinda con su gesto un motivo más para confirmarnos a todos en el hecho de que, en quien tenemos que confiar no es en él, aunque sea el sucesor de san Pedro, con grandes e innegables talentos, sino en Jesucristo Nuestro Señor.

    Humilde, precisamente porque se fundamenta en la fe, se reconoce prescindible, un siervo humilde en la viña del Señor – como nos dijo al comienzo de su pontificado – que no tiene reparo en reconocer que no le responden las fuerzas físicas para desempeñar su tarea de gobernar la barca. Y porque tiene la grandeza de pedir perdón por sus defectos.

    Justa, porque sigue en la forma y en el fondo, desde la fe y la humildad, lo estipulado en el derecho de la Iglesia, pidiendo una dimisión legítima a la que tiene todo el derecho de acogerse.

    Ecuménica y “política”, porque con su gesto hace ver que la Iglesia no sólo es el Papa, aunque tenga la autoridad plena, suprema, universal sobre todo el pueblo de Dios; sino porque el Papa gobierna en comunión con sus hermanos los obispos y vive en comunión con todos los hijos de la Iglesia. Con su decisión ofrece a los poderosos de la tierra y a aquellas iglesias y comunidades cristianas que ven históricamente en el papado un poder absoluto y autoritario, una imagen de desprendimiento de su persona y de su oficio de Pastor de la Iglesia Católica, excelente. No se siente imprescindible. Para él, sólo Dios es imprescindible en la vida.

    Moderna, porque siendo fiel a la Tradición de la Iglesia en las cosas que son invariables por ser de origen divino, Benedicto XVI tiene la capacidad por su clarividencia y fuerza de voluntad, de tomar decisiones audaces, nuevas, que nos abren los ojos y nos ayudan a discernir lo que es importante de lo que no lo es, a entender en definitiva la Verdad de la vida.

  4. gracias padre Fabian por su comentario. Me emociono el “ya lo estoy extrañando”….
    Y le agradezco (tardiamente) su post sobre la corresponsal de La Nacion Elizabeta Pique. Estaba recopilando informacion para recomendar algunas lecturas sobre esta inesperada despedida del querido Papa Benedicto y tenia in mente desaconsejar como poco fiable la informacion de esta señora, que directamente se deleita con suposiciones y “profecias” de su propia fuente cuando se refiere a la Santa Sede, como si siempre tuviese algo “atragantado”.

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