Benedicto XVI, el preservativo y el sida

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Una cita de su libro-entrevista “Luz de vida”, traducida por Zenit:

Concentrarse sólo en el preservativo quiere decir banalizar la sexualidad y esta banalización representa precisamente el motivo por el que muchas personas ya no ven en la sexualidad la expresión de su amor, sino sólo una especie de droga, que se suministran por su cuenta. Por este motivo, también la lucha contra la banalización de la sexualidad forma parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo en el ser humano en su totalidad.

Puede haber casos justificados singulares, por ejemplo, cuando una prostituta utiliza un preservativo, y éste puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad para desarrollar de nuevo la conciencia sobre el hecho de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere. Sin embargo, este no es el verdadero modo para vencer la infección del VIH. Es verdaderamente necesaria una humanización de la sexualidad.

Benedicto XVI

Ya está dándo que hablar, y recién se publicará este 23 de noviembre. Espero que la traducción al español no se haga esperar una eternidad.

ACTUALIZACIÓN: Una periodista me preguntó mi opinión al respecto. Esta fue mi respuesta:

Desde hace mucho el Papa, y con el la Iglesia, recuerda que el problema de las enfermedades de transmisión sexual (inclusive el sida) no se erradica con el “sólo uso” de fármacos o instrumentos como el preservativo. En el fondo de estas cuestiones hay actitudes y conductas: en otras palabras, es un problema moral. Por eso el Papa habla de “humanizar la sexualidad”. Es decir, darle un rostro en el cual sea una plena expresión del amor humano en su totalidad.

En este contexto de “moralización”, recuerda que esto implica un camino gradual de crecimiento. Por eso habla de “casos justificados singulares” en los cuales, el primer paso (de bebé, digamos), sería usar instrumentos para comenzar a valorar a las personas (en este caso el preservativo en una relación prostituida). Cuando uno avanza en su vida moral y descubre que el centro es el otro y lo importante es mi capacidad de amar, entonces dejará de usar “instrumentos” que protejan la infección.

Esto puede sonar raro en boca del Papa, porque “normalmente” pensamos que la panacea en la lucha contra el sida es el preservativo, es decir, el cuidado propio cuando “cosifico” al otro en una relación promiscua. Si conociéramos la respuesta y los éxitos que ha tenido la política de Uganda frente a este tema, creo que seríamos de mente mucho más abierta para entender lo que el Papa enseña.

Para los que no recuerdan el caso de Uganda, pueden informarse en esta otra entrada de hace dos años.

ACTUALIZACIÓN 2: ya que estamos, pongamos la declaración que el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Información de la Santa Sede, hiciera al respecto:

Al final del capítulo décimo del libro “Luz del mundo”, el Papa responde a dos preguntas sobre la lucha contra el sida y el uso del preservativo, preguntas que se remontan a la discusión que siguió a las palabras pronunciadas por el Papa sobre este tema en su viaje a África, en 2009.

El Papa confirma con claridad que en esa ocasión no había querido tomar posición sobre el problema de los preservativos en general, sino que había querido afirmar con fuerza que el problema del sida no se puede resolver únicamente con la distribución de preservativos, pues es necesario hacer mucho más: prevenir, educar, ayudar, aconsejar, estar junto a las personas, ya sea para que no se enfermen, ya sea porque se han enfermado.

El Papa observa que también en el ámbito no eclesial se ha desarrollado una conciencia análoga, como lo demuestra la llamada teoría “ABC” (abstinence, be faithful, condom), en la que los dos primeros elementos (abstinencia y fidelidad) son mucho más determinantes y fundamentales para la lucha contra el sida, mientras que el preservativo se presenta en última instancia como una escapatoria, cuando faltan los otros dos elementos. Por tanto, debe quedar claro que el preservativo no es la solución del problema.

El Papa amplía después su mirada e insiste en el hecho de que concentrarse únicamente en el preservativo significa banalizar la sexualidad, que pierde su significado como expresión de amor entre personas y se convierte en una “droga”. Luchar contra la banalización de la sexualidad es “parte del gran esfuerzo para que la sexualidad sea valorada positivamente y pueda ejercer su efecto positivo en el ser humano en su totalidad”.

A la luz de esta visión amplia y profunda de la sexualidad humana y de su problemática actual, el Papa reafirma que “naturalmente la Iglesia no considera los preservativos como la solución auténtica y moral” al problema del sida.

De este modo, el Papa no reforma o cambia la enseñanza de la Iglesia, sino que la reafirma, poniéndose en la perspectiva del valor y de la dignidad de la sexualidad humana, como expresión de amor y responsabilidad.

Al mismo tiempo, el Papa considera una situación excepcional en la que el ejercicio de la sexualidad representa un verdadero riesgo par la vida del otro. En ese caso, el Papa no justifica moralmente el ejercicio desordenado de la sexualidad, pero considera que la utilización del preservativo para disminuir el peligro de contagio es “un primer acto de responsabilidad”, “un primer paso en el camino hacia una sexualidad más humana”, en lugar de no utilizarlo, poniendo en riesgo la vida de la otra persona. En este sentido, el razonamiento del Papa no puede ser definido como un cambio revolucionario.

Numerosos teólogos moralistas y autorizadas personalidades eclesiásticas han afirmado y afirman posiciones análogas; sin embargo, es verdad que no las habíamos escuchado aún con tanta claridad de los labios de un Papa, si bien de una manera coloquial y no magisterial.

Benedicto XVI nos da, por tanto, con valentía, una contribución importante para aclarar y profundizar una cuestión debatida desde hace tiempo. Es una contribución original, pues por una parte mantiene la fidelidad a los principios morales y demuestra lucidez a la hora de rechazar un camino ilusorio, como la “confianza en el preservativo”; por otra parte, manifiesta sin embargo una visión comprensiva y de amplias miras, atenta para descubrir los pequeños pasos –aunque sean sólo iniciales y todavía confusos– de una humanidad espiritual y culturalmente con frecuencia muy pobre hacia un ejercicio más humano y responsable de la sexualidad.

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1 Comentario

  1. Perfectamente entendido Padre. Ojalá que no sea una eternidad como Ud. dice y esperamos por su medio, poder enterarnos más del tema para educación nuestra. Los que no se hicieron esperar fueron los medios de comunicación que pusieron en primera plana como si con el preservativo, todo vale, todo está permitido. Algunos se atrevieron a escribir en letra pequeña que sólo está permitido en detrminados casos. ¿Quién lee la letra pequeña?

  2. Creo que siempre que se trate este tema – como muchos otros – como si fuera una ciencia exacta y no a la persona y las particularidades de su proceso de desarrollo, plenificación y unión con Dios, nos equivocaremos y quedaremos como "jueces" de algo que no nos corresponde. Ayudar a descubrir el obrar de Dios en la vida de cada uno y como secundar sus gracias, es lo que SI debebmos hacer.

  3. Padre: Tiene la pregunta y respuesta del libro completa traducida al español en mi blog.
    http://perderelmiedoaequivocarse.blogspot.com/2010/11/pregunta-y-respuesta-completa-de.html
    un saludo:
    gaudencio

  4. Si alguien va a robar un banco y está decidido a usar una pistola, sería mejor utilizar una que no tuviera balas. Eso reduciría las posibilidades de heridas mortales. Pero no es tarea de la Iglesia enseñar a los potenciales ladrones de bancos cómo robar bancos de manera más segura, y ciertamente no es la tarea de la Iglesia apoyar programas que les proporcionen pistolas sin balas. No obstante, el intento de un ladrón de robar un banco de una manera más segura para los empleados y los clientes puede indicar un elemento de responsabilidad moral que podría ser un paso hacia una eventual comprensión de la inmoralidad que supone el hecho de robar un banco. O no es lo mismo que nos acaba de enseñar el Papa?

  5. Creo que muchos deberíamos meditar sobre este tema: "LA CONVERSIÓN ES UN CAMINO QUE COMIENZA CON UN PRIMER PASO" y lo otro del Maestro: "LOS ENFERMOS SON LOS QUE NECESITAN DEL MÉDICO". Ya sea para vivirlo o para ayudar a otros a vivirlo. Entonces comprenderemos aquello que que la conversión es un proceso de humanización, que se acentúa a medido que me divinizo por la presencia de quenes me habitan cuando practico su Palabra. Creo que es este el gran tema a discutir.
    Luego, en segundo lugar, las políticas públicas que deben ser para todos, incluso los no creyentes (ABC; Uganda… algo dije).
    Lo tercero es reafirmar lo que aquí no se ha negado (ni siquuiera en intención por Benedicto): la doctrina de la Humanae Vitae.
    Y, por último, ese tema de los robos a bancos y la moralidad supuesta del no uso de balas… (creo que se podría usar un ejemplo mucho mejor para entender lo que de verdad se dijo).

  6. No entiendo…¿cómo hablar de “casos fundados de carácter aislado, por ejemplo, cuando un prostituido (prostituto, esa es la traduccion) utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización, un primer tramo de responsabilidad a fin de desarrollar de nuevo una conciencia de que no todo está permitido y de que no se puede hacer todo lo que se quiere” (página 132 de la edición española, segun los medios españoles)? ¿Cómo va a ser el uso del condón en una unión sodomítica, pecado que clama al cielo, un “primer acto de moralización”?
    En todo caso si la cuestion es entre mujer y varon…¿Cómo va a ser el uso del condón, en una unión ilícita entre hombre y mujer, un “primer acto de moralización”, cuando además de lo anterior, semejante recurso precisamente agrava siempre la ilicitud del acto?
    ¿Qué significado puede tener añadir que “ésta no es la auténtica modalidad para abordar el mal de la infección del VIH” y que “tal modalidad ha de consistir realmente en la humanización de la sexualidad”, cuando lo que está en juego es algo infinitamente superior, la vida y la salvación de las almas y de eso no se hace ni siquiera mención, la más ligera mención?
    Evitemos el recurso al siempre remanido argumento del mal menor. El limitado uso de este argumento -que no principio- se ciñe a situaciones en las que el origen del mal no está en el sujeto que pretende actuar moralmente. Si decido robar un banco, no puedo aducir que robo sólo mil pesos porque es un mal menor respecto de robar un millón, puesto que en mi mano está el no robar nada. La razón es que nunca se puede querer un mal, en todo caso se puede tolerar, pero de nuevo, querer deliberadamente el mal depende de mí, mientras que el mal tolerado no depende de mí. El uso del condón nunca supone la elección del mal menor, porque siempre existe la posibilidad de rechazar el acto desordenado en forma total.
    Las palabras del Vicario de Cristo mas bien confunden a los fieles ….sino fijese en paginas webs cuantas "interpretaciones" hay

  7. Fernando… ¿qué opinás del ABC? Creo que ese es el verdadero eje de esta discusión.
    Me quedó otra duda: ¡dónde se habló en este blog de mal menos? Me parece que estás cortando y pegando tu comentario en varios lugares. Por lo menos, aquí parece como fuera de contexto tu inquietud.

  8. Padre, yo no opino. Quiero saber lo que Su Santidad esta diciendo. El tema del mal menor esta como subyacente en esta discusion como para forzar una "interpretacion" que se amolde al Magisterio. Y por supuesto que no se logra! El tema no es el ABC (cosa que en ningun momento el magisterio lo define) sino como "calzar" estas insolitas palabras papales con el magisterio anterior (Pablo VI y Juan Pablo II). Y no hay forma logica y posible como para hacerlo. Eso es lo grave. Mas alla de que un simple reportaje no es el Magisterio. Y esto hay que tenerlo en cuenta.

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