Mis pagos de Hasenkamp

471

Agosto es el mes del aniversario de la fundación de mi pueblo: Hasenkamp. Allá están mis raíces. Allí vive toda mi familia. Allí paso casi todas mis vacaciones de verano. Y, por esas cosas de la Providencia, en estos días me encontré con una chamarrita que describe todo lo que pasa en mi terruño. Mi corazón se alegró muchísimo al escucharla. La letra, música y voz le pertenecen a Diego Mait. Se las comparto:

Un mueblo más que centenario

El 24 de agosto de 1906, luego de la llegada del ferrocarril, se funda oficialmente el pueblo con la entrega de los planos ante el Gobierno de la Provincia. Los hermanos Eduardo y Federico Hasenkamp imprimen con su apellido a la estación y la villa naciente. Y la historia comienza a tejer sus hilos con inmigrantes de todas las naciones. La argentina mestiza, crisol de razas, se refleja en este terruño. El tren trae el asentamiento humano y, lentamente, se comienzan a llenar las manzanas.

Hoy la estación del tren solo es un museo poblado de esculturas y de utópicas promesas de reapertura. Somos más los que vivimos afuera que los que están allí. Pero creo que a todos se nos inunda el corazón de alegría cuando escuchamos resonar el nombre de nuestro pueblo.

Cada vez que voy a mis pagos me sorprende como crece. En los últimos 20 años no solo se construyeron en todos los terrenos baldíos sino que se han abierto y loteado muchas manzanas nuevas. Con tantos años de distancia desde mi partida (1985) casi que no reconozco las calles que paseaba en ese entonces. Y también se me hace difícil reconocer muchos rostros. Sobre todo de jóvenes y niños. A veces miro alguno e intuyo que puede ser hijo o nieto “de”… y hasta allí llego.

Una poesía

Me encantó esta descripción poética que hace Zully Boladeras, en el libro “Antología poética del Centenario”. Ella no es oriunda de mis pagos pero, como dice la canción que les puse antes, llegó y no se pudo ir más.

Hasenkamp, cuando yo llegué hasta aquí
tus calles eran polvorientas
tus veredas arboladas, con frondosos paraísos,
aunque en forma desprolija
su fresca sombra nos daba
y en aquellas primaveras sus florcitas azules
por el aire esparcía su dulce y fuerte perfume.

En ese entonces Hasenkamp
tus campiñas se vestían
de verde, verde esperanza,
y luego un gran manto azul lucían
de los linares en flor
parecía un gran espejo
donde el cielo se miraba.

Y en esas, siestas en que todo era silencio y calma,
en el cual, tú, pueblo pequeño, te ponías a soñar
con un futuro de progreso que se hizo realidad
para todos, todos tus hijos
como toda madre espera
porque en ese entonces eras Villa Hasenkamp
todo se fue concretando
a veces te albergabas, soñando, siempre soñando
y cuando te despertabas, todo se iba realizando,
tus calles se transformaron, con prolijas arboledas
y de barrios te poblaste
y hogares nuevos formaron
los hijos de aquel pueblito,
tu fuiste el arquitecto, de esos sueños anhelados.

Hoy Hasenkamp, has cambiado,
ya eres mayor de edad
con algunos privilegios que debemos respetar.
Tu nos pides ese respeto
¡Respeto a tu urbanidad!
¿Cómo se conseguirá?
Autos vienen, autos van
¿Dónde van tan apurados?
¡No ven! Hay una escuela
Otra aquí y otra allá.
Y no ven a los niñitos
Que parecen palomitas y la calle van a cruzar.

¡Cuántas escuelas Hasenkamp!
Es el fruto del progreso que tu prodigas Hasenkamp
Y así podremos decir que el que educa y el que aprende
nadie le podrá negar
que sólo instruyéndose, todos podrán alcanzar
la gran sabiduría que les dará “Libertad”.

Y hoy todo hasenkampense
hasta los de tercera edad
pueden concretar sus sueños
que quedaron inconclusos,
para eso tú les ofreces,
en tus variados talleres
desde decorar un hogar
con las labores manuales,
y con su brigada verde
que enseñan jardinería, ayudan a embellecer
los jardines, plazas y avenidas,
y el espíritu alegran
con música bailes y teatro.

Todo esto, debemos agradecer
y al Patrono San José
rogando, siempre rogando
le pedimos protección
y a nuestra Madre Marías, le dedicas Hasenkamp,
hace ya 18 años, un sacrificio sin par,
y este año del Jubileo, con gran gozo lo harán,
los hasenkampenses, salen en largo peregrinar
y la Mater los espera, consuelo y fuerza les da
ellos van con esperanzas, todos, todos hermanados
y llevan sus ofrendas que son: dolores, alegrías, gratitud.
Unidos por el amor, el camino se hace corto
y allí no existe ni el cansancio, ni el dolor
y Dios Padre siempre escucha, Hasenkamp,
la voz de tu corazón.

La mención de los paraísos me hace recordar a este “ámbito sagrado” que teníamos de gurises con la barra del barrio. Le decíamos “La Nucha”. Tres paraísos en el borde de la calle… otro en el interior del baldío, a metritos nomás. Un cerca de alambre y una retama que la disimulaba… cuantas horas, soñando con guerras y naves espaciales… que poquito que precisan los niños para ser felices, para vivir en ese mundo de fantasía que en su inocencia se crean. Ahhh… también me acuerdo del dueño del terreno: Don Bustos… cuantas veces nos sacó rajando de allí… hasta una vez se dijo que les tiró a algunos con balas de sal (yo no estaba ese día)… creo que fue la vez que el Caru por salir disparando se cayó del árbol y se lastimó la cara…

Hasenkamp, te llevo en mi corazón.

1 Comentario

  1. Que hermoso post Padre…
    Y que sorpresa. Una de mis amigas del alma, que conocí los tiempos de la universidad en Santa Fe, es de allí. Se llama María José Schepens.
    Con el tiempo, le perdí el rastro.
    Me llenó de recuerdos lindos.
    Feliz Aniversario para su pueblo natal, y para Usted, que es parte de su historia.
    Un abrazo.

  2. Que bueno que se tenga una raiz querida. Yo tengo tantos desarraigos , que sólo me siento entrerriana y argentina. Donde naci , no me gusta y donde me crie tampoco y donde estoy ahora me gusta mas , porque aqui esta mi descendencia y eso hace querer la tierra donde crecen los retoños.

Tu opinión nos interesa.

Ingrese su comentario
Entre su nombre aquí