Alégrense en el Señor

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Este domingo la Iglesia celebra el tercer domingo de adviento, preparación a la Navidad. Y este domingo tiene una denominación especial: “gaudete”. Palabra latina que hace referencia a la alegría que marca la liturgia de la Palabra.

Tres personajes nos invitan al júbilo. Desde el Antiguo Testamento dos profetas: Isaías y Sofonías. Ya en la Nueva Alianza es Pablo el que nos recomienda “Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense” (Fil 4,4).

Esta alegría está recomendada por estos testigos de la fe en situaciones que precisamente no eran gratas para ellos. Quedémonos con Pablo. La carta a los cristianos de Filipo está escrita desde la cárcel de Roma. Allí ha llegado luego de un viaje en el cual peligró su vida. Y está siendo juzgado con el riesgo de morir a través de la espada. En otra de sus cartas cuenta que muchos lo han perseguido e, incluso, hermanos en la fe lo han abandonado. Uno pensaría que Pablo estaría angustiado y deprimido. Sin embargo escribe esta carta que es un himno a la alegría.

¿Dónde está el secreto de Pablo para estar sereno y alegre? El mismo lo dice más adelante: “El Señor está cerca (4,5)”. Pablo se sabe amado por un Dios que le ha demostrado su amor en la cruz y con su Providencia lo acompaña constantemente. Tan cerca nuestro que en al Bautismo nos ha hecho sus hijos y con Su Espíritu habita nuestro corazón (a esto pablo le llama Gracia). Tan cerca que yo puedo hablar con él a través de la oración cuando lo necesito. Y me escucha… y me responde.

El consejo de Pablo así tiene sentido: “No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús (4,6-7).”

El Señor está cerca. A través de su Gracia nos habita. En su Providencia nos acompaña. El Señor está cerca. La Navidad no es otra cosa que alegrarnos por el instante en que quiso el Señor estar tan cerca de nosotros que se hizo carne y plantó su tienda en medio de nuestras casas.

Que esta alegría de Pablo nos contagie y sea el punto más alto de nuestro camino de Adviento hacia la Nochebuena.

1 Comentario

  1. 1. Cristian Moya – Diciembre 18, 2006[Edit]

    Fabián:
    Yo también publico mis homilías en el otro blog que tengo (www.vengatureino.blogspot.com). Me gustó tu comentario… ¿las publicarás siempre? Espero que si. Bendiciones.

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