Acerca de los desaparecidos y el habla cotidiana

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En una siesta gris y de llovizna me he puesto a revisar los papeles viejos que tengo en los cajones de mi escritorio. Me encontré con estos dos textitos, escritos a máquina y amarronados por el paso del tiempo: están fechados en octubre de 1986. El primero es mío y dedicado a mis compañeros de facultad: María José, Lelia, Estela, Carlos y Daniel. El segundo es la respuesta que ellos me hicieron al día siguiente.

Cada vez que los leo me trae cierta nostalgia por esos años lindos de estudiante de comunicación social.

Y cada vez que los muestro a alguien me divierto: nadie adivina de que tema tan importante estábamos hablando entre nosotros. Es el problema del habla de los grupos: hay códigos que dan las vivencias comunes y desde allí se pueden entender las cosas que se dicen. (Es el eterno problema que les pasa a aquellos que quieren hablar de las cosas de Dios sin tener una experiencia de su cercanía.)

Se los transcribo para que queden en este diario virtual que es un blog y, también, para ver sus reacciones: ¿de que se tratará toda esta perorata?

Memorandum in memoriam

Que dulces momentos aquellos en que calientes ríos de vida embargaban tu ser. Eras el rey de la ronda de amigos, heredero del simposio griego. Desparramabas siempre en el lugar preciso la esencia caliente, que dignamente conservabas en tu interior. Ente no estudiado ontológicamente, te brindaste siempre sin pedir nada a cambio.

Pero hubo un momento de duda que te ocasionó el desprecio de aquellos que te tenían en su contorno. En ese instante algo muy delicado se quebró en tu interior. Y la duda se transformó en escarnio humano; y te catalogaron como residuo, requecho para la sociedad de consumo. Y te olvidaron. Te borraron de sus mentes podridas, a fin de que sus conciencias no les reprocharan tu desaparición.
Pero yo te recuerdo, querido amigo. Recuerdo tu dermis amarilla, rugosa al contacto de mi tacto. Recuerdo los momentos de soledad, en los cuales fuiste el interlocutor válido para que logra comunicación con mi yo. Recuerdo ese tiempo del gozo del encuentro de amigos, que te tenían como testigo silencioso, pero imprescindible para sedimentar la reunión.

Y porque me acuerdo quiero evocar tu presencia con uno de tus hermanos. Más ellos, los de la fácil amnesia, me niegan esa satisfacción. Con un absurda negativa, que busca eliminarte de la memoria colectiva. Pero no te olvidaré. Continuaré reclamando por vos, con una muda y obstinada obsecuencia, porque eres paradigma de la presencia activa de un pueblo que sabe, y quiere, compartir, sin pedir a cambio más que respeto y consideración.

Para ti, amigo

Fuiste compañero de momentos gratos, dulces; también de aquellos amargos. Nunca nos abandonabas, siempre estabas presente para ofrendarnos una amistad cálida, fraterna, incondicional.

Quiso el destino que tu vida terminase cuando menos lo esperábamos. En un momento. Atacado a contramano y en silencio por desconocidos pies intrascendentes.

Ya no estás. Materialmente nos has dejado. Sin embargo, seguís presente en nosotros, tus amigos. Aquellos que te siguen siendo fieles, a pesar del intento vano de los que quieren reemplazarte. Aquellos que aunque pase el tiempo te continúan considerando parte suya, porque un amigo sincero es parte de uno, su propia carne. Eso es lo que sos, parte nuestra.

Un amigo no tiene precio, no se compra, no se vende, no se alquila. Se siente, se comprende, se vive, en el sentido pleno.

Necio es aquel que pretende reemplazar a un gran amigo…

Necio será aquel que intente olvidar los momentos compartidos…

Necio el que busca socavar tu memoria anteponiendo lo material a algo tan sutil como tu recuerdo….

AMIGO, no te ofendas si aquel que pregona ser “tu” amigo intenta reemplazarte. No podrá.

No bastarán palabras rimbombantes para encubrir oscuras intenciones. Porque cuando se quiere a un amigo verdaderamente se terminan las palabras vacías y se da lugar a palabras llenas de sentimiento. Y es con estas palabras que te decimos que mientras exista un leve dejo de vida en nosotros, aquellos insensatos del materialismo incoherente no se saldrán con la suya.

1 Comentario

  1. Padre, esto se trata de una adivinanza, pero creo tenerla, porque yo también pelié por ese amigo que me quisieron cambiar por algo mas refinado, según quien lo decía. Estando en un cargo, en los momentos en que quedaba sola ese amigo era quien me daba ese calorcito que recorre todo el cuerpo, la suave caricia de alguien que te comprende y la sensación que recibe todo lo que te pesa, porque las relaciones humanas son bien defíciles. Si me equivoco, bueno son distintos códigos. Se trata del mate.

  2. Tu lo has dicho …Cómo te diste cuenta???? ja…ja,….De verdad me encantó ese tema, aunque parezca trivial, pero hace a nuestra esencia , a nuestro querer las cosas simples de la vida, a ser felices con lo poco y con lo mucho, a darle valor a aquello que nos acerca a un hermano . Me gusto pero te digo la verdad …filosofaban ustedes cuando estudiantes para decir una cosa tan simple , qué hermosa juventud que te toco vivir

  3. Uffffffffff. que gran tema…, el termo y el mate…, si para ti Padre, el termo y el mate evocan momentos gratos, para mi, evocan mi tierra.
    Es increible como se redimenciona un objeto cuando uno esta lejos y más si ese objeto es el mate…
    Estar tan lejos y tan cerca a la vez…, es como viajar en el tiempo, en el espacio, tengo un mate que me lo regalaron en el año 1993 y aún lo uso, esta gastado, su cuero brilloso, pullido, aspero y tierno a la vez. Si cierro los ojos al sorber mi mete se llena de recuerdos, rostros, palabras, situaciones, aromas, paisajes… tantas manos pasaron sobre él, tanta historia, tantas historias…
    Y ahora, lejos de mi tierra, aún al lado mío, todas las tardes revive conmigo los mas variados recuerdos alegría, dolor, tristeza, preocupación, parte de mi vida, de mi historia, de tantas historias…

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