Acerca de la joven discapacitada, abusada y embarazada, Amnistía Internacional y el “aborto legal”

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El drama de la joven discapacitada, abusada y embarazada, se ha transformado en un caso testigo de las contradicciones que se suelen tener. En medio de la campaña proabortista en la que están inmersos los sectores “progresistas” del país, para ellos este es un caso doblemente efectivo. En primer lugar, porque se esgrimen argumentos sobre lo que permite o no permite la ley, por lo menos las leyes argentinas antiguas, ya que se olvidan los pactos internacionales que tienen rango constitucional. En segundo lugar, es un caso interesante para ganar afectivamente la batalla de aquellos que tienen sentimiento popular contra los “desalmados” que solo piensan en sus oraciones, en lo que la fe propone y en solucionar sus “problemas en el confesionario”, como diría nuestro benemérito Ministro de Salud de la Nación.
Todo comienza cuando la jueza Claudia Salomón resuelve que no se interrumpiera la gestación en el caso de la joven abusada. Esta decisión surgió al atender una medida cautelar interpuesta por la defensora María Marcela Piterson con el fin de preservar “los derechos de la persona por nacer”. Y se desata la recusación… y la polémica.
Hay afirmaciones de desagrado con la medida por parte de funcionarios y legisladores que son coherentes con su visión pro-abortista. Uno ya sabe que esa persona va a opinar de esa manera, ahora, ayer y mañana.
Pero hay otras afirmaciones que me han causado un poco de gracia y mucho de estupor. Concretamente se las escuché a funcionarias y periodistas. Dijeron algo así como “yo en realidad estoy en contra del aborto, pero en este caso el aborto es legal, por lo tanto no estoy en contra de aplicar la ley que manda el aborto, pero, ojo, aclaro que estoy en contra del aborto…” La sonrisa que me provocan estas elucubraciones se borran de mi rostro cuando recuerdo que está en juego la vida de una persona, la que está en el vientre de la joven abusada.
Aunque este tipo de absurdos lógicos no son sólo de los pensantes y actuantes locales. Hace un tiempito, Amnistía Internacional cayó en la misma contradicción. Para quienes no sepan, esta organización fue fundada por el británico Peter Benenson, convertido al catolicismo. El objetivo que buscaba era luchar por los derechos de las personas más desfavorecidas del mundo. Y así lo hacen. Creó esta organización con el apoyo del Vaticano y con una postura inicial pro-vida. Pero han dado un vuelco en este tema. Cito textualmente: “La postura de Amnistía Internacional no es a favor del aborto como derecho, sino a favor del derecho de las mujeres –uno de sus derechos humanos– a no sufrir temor, amenaza o coacción al hacer frente a las consecuencias de la violación y otros graves abusos contra los derechos humanos”. Por esto “la actual política de Amnistía Internacional, que se mantiene junto a la larga oposición de la organización al aborto forzado, es respaldar la despenalización del aborto para garantizar que las mujeres tienen acceso a asistencia médica cuando sufran complicaciones derivadas del aborto, y defender el acceso de las mujeres al aborto, dentro de los límites razonables del tiempo de gestación, cuando su salud o sus derechos humanos corran peligro”. En otras palabras, respaldo la despenalización del aborto, pero que quede en claro que no estoy a favor del aborto… Si se sigue leyendo en la página web de la organización, nos da una cantinela que también se escucha por estas partes del planeta: “Somos un movimiento que protege a las personas, independientemente de las creencias que profesen, pero no imponemos creencias de ningún tipo. El nuestro es un movimiento que defiende los derechos humanos, no unos credos específicos. Nuestro propósito invoca la ley y el Estado, no a Dios.”
Esto último daría tanto para hablar, sobre todo en lo endeble que son unos derechos humanos basados en la ley y el estado y no en el ser mismo de la persona… pero se los dejo a sus aportes. De mi parte, le ruego a Dios que siempre se respete el primero de los derechos humanos, el de la vida. El de la vida de una joven discapacitada que ha sido abusada, que no quiso quedar embarazada y necesita ser atendida en muchos aspectos. Pero también el de la vida de quién esta en su seno, que no pidió venir, pero ya está entre nosotros y debemos recibirlo porqu
e también necesita ser atendido en muchos aspectos.

1 Comentario

  1. Yo tambien me indigno por protestantes y “protestantas”a favor del aborto, en los casos de violación. Cómo si no oyeran que habemos otros protestantes y “protestantas” que pedimos a gritos adoptar esos bebés inocentes a los cuales las madres violadas proyectan el odio que le tienen al violador. Y Esos pedidos a gritos son respondidos con una parva de papeles que dicen “NO”.
    No hay sed de leyes ni sed de justicias ni sed de mejorar las condiciones de vida de las mujeres violadas y abusdaas (pongo mi testimonio personal de experiencia viva) sino sed de matar (esto ultimo no es mi testimonio personal). La gente quiere matar, ultimamemnte verás que la vida ya no es sagrada para el comun de las personas. “Lo que no se quiere se mata”. Tiene mucha gente un anhelo de eliminación que no sólo da miedo y estupor sino que ademas convoca en forma masiva al caos nihilista. Y en este caso, los más desprotegidos (los bebés no deseados) pagan carísimo la disputa teológica y judicial.

  2. Aquí el artículo en cuestión es el 86 del Código Penal, el cual reza en su segundo pàrrafo:
    El aborto praticado por un médico diplomado con el consentimiento de la mujer encinta, no es punible:
    1. Si se ha hecho con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y si este peligro no puede ser evitado por otros medios.
    2. Si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente.En este caso, el consentimiento de su representante legal deberá ser requerido para el aborto.
    Mi humilde reflexión es la siguiente: no apuntaría tanto al eje si hay pacto internacionales con jerarquia constitucional que resguardan el derecho a la vida, los cuales existen, pero aquí el quid de la cuestión tendría que radicar en aplicar el contexto en cual fué creada la norma por el legilador y llevarla al caso concreto, es decir cuando el juez de abstrae y resuelve. Teniendo en mano todos los elementos necesarios para poder dilucidar lo mejor para la victima en este caso. No conozco a fondo este caso particular, solo queria dar su simple opinión al respecto.

  3. El tema no es nada sencillo, especialmente en estos momentos en los que los derechos de las personas con capacidades diferentes están siendo defendidos con mayor enfasis, y está bien que así lo sea, queremos una nacion que incluya a todos, pero que no se confuntan las cosas, hay derechos que deben defenderse “el e la vida el niño por nacer”. Existen muchos profesionales que pueden contener a la mamá en esta situación, atendiendo la itegridad fisica y psicologica de ella y de su bebe. Sólo hay que posibilitar los medios… Conozco adolescentes con discapacidad intelectual que han sido madre, que con ayuda y orientacion de los tutores, logran desempeñarse como tal y lo hacen con alegria… Este fue mi pequeño aporte.

  4. En el blog ciencia y error del diario Clarín, cada tanto sale el temita del aborto. es bueno poder volcar ahí opiniones de no abortistas, se los recomiendo.

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