¿La estrella que se apareció a los Magos fue uno de los astros del cielo?

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En definitiva, nos seguimos preguntando que fue exactamente esa famosa estrella que guió a los magos de oriente. Les transcribo una cuestión de la Suma Teológica de Tomás de Aquino. Este “monje de la oscura Edad Media” (como le gusta decir a algunos) en la tercera parte de su obra toca el tema. Es interesante como deja en claro que no es una estrella de las que nosotros conocemos pero no afirma que puede ser exactamente: por eso propone las explicaciones de algunos contemporáneos y luego lo que a él le parece “lo más probable”.

Dos cosas a destacar. Una, la cosmología no es la de hoy. Este intelectual medieval usa los elementos que la ciencia del momento le proporciona (de la misma manera que utiliza conceptos de autores paganos, judíos y musulmanes en su síntesis filosófica y teológica)

Lo segundo, es la manera como escribía. Puede ser un poco dificultosa, pero da muestra del rigor intelectual con el que trataba los temas. Su Suma Teológica la dividió en tres partes (tomos le diríamos hoy). La tercera no la terminó porque partió antes a la Casa del Padre (un discípulo suyo yo hizo usando sus apuntes y otros escritos). Cada parte está dividida en capítulos y estos en artículos. Cada artículo tiene un título que sería la proposición del tema. Luego se plantean las “objeciones” que se le podrían hacer a dicho planteamiento (objeciones que no representan la postura del autor). A continuación está el “contra esto” en el cual pone un argumento de autoridad basado en la Sagrada Escritura, algún Padre de la Iglesia o algún filósofo, de acuerdo al tema planteado. Luego está el “respondo” en el cual desarrolla su postura. Por último la “respuesta a las objeciones” en las cuales las contesta una por una.

Pongo este artículo de Tomás de Aquino porque me causa mucha risa cuando se cae en el estereotipo de la oscuridad y falta de uso de la razón en la época medieval. ¡Ojalá nuestros intelectuales contemporáneos tuvieran tanto rigor como el Aquinate!!!

¿La estrella que se apareció a los Magos fue uno de los astros del cielo?

Objeciones por las que parece que la estrella que se apareció a los Magos fue uno de los astros del cielo.
1. Dice Agustín en un Sermón sobre la Epifanía: Mientras Dios está colgado de las pechos y soporta la envoltura de unos pobres pañales, de repente brilló en el cielo un nuevo astro. Luego fue una estrella del cielo la que se apareció a los Magos.
2. dice Agustín en otro Sermón sobre la Epifanía ‘ : Cristo es revelado a los pastores por los ángeles, y a los Magos por medio de una estrella. A. unos y otros habla la lengua de los cielos, porque había cesado la lengua de los profetas. Pero los ángeles que se aparecieron a los pastores fueron de verdad ángeles del cielo. Luego la estrella que se apareció a los Magos fue también verdaderamente un astro del cielo.
3. las estrellas que no están en el cielo, sino en el aire, se llaman cometas, que no aparecen en el nacimiento de los reyes, siendo más bien señales de muerte. Pero aquella estrella indicaba el nacimiento de un Rey; por lo que dicen los Magos en Mt 2,2: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella en oriente. Luego parece que fue una de las estrellas del cielo.

Contra esto: está lo que dice Agustín en el libro Contra Faustum : No era una de las estrellas que desde el inicio de la creación guardan el orden de sus recorridos bajo la ley del Creador; sino que, ante el nuevo parto de la Virgen, apareció una nueva estrella.

Respondo: Como expone el Crisóstomo en Super Mt., la estrella que se apareció a los Magos no fue uno de los astros del cielo. Y esto es claro por muchas razones. Primero, porque ninguna otra estrella va por este camino, ya que ésta se desplazaba de norte a sur, pues ésta es la situación de Judea con relación a Persia, de donde vinieron los Magos.

Segundo, por el tiempo, puesto que se dejaba ver no sólo en la noche, sino también al mediodía. De esto no es capaz una estrella; y ni siquiera la luna.

Tercero, porque unas veces aparecía y otras se ocultaba. Cuando entraron en Jerusalén, se ocultó; luego, cuando dejaron a Herodes, volvió a aparecerse.

Cuarto, porque no se movía continuamente, sino que, cuando convenía que caminasen los Magos, ella se ponía en marcha; en cambio, cuando convenía que se detuviesen, también ella se detenía, como acontecía con la columna de nube en el desierto (Ex 40,34; Dt 1,33).

Quinto, porque no mostró el parto de la Virgen quedándose en lo alto, sino descendiendo a lo bajo. En Mt 2,9 se dice que la estrella que habían visto en oriente los precedía, hasta que, llegando al sitio en que estaba el Niño, se detuvo. De donde resulta claro que la expresión de los Magos: Vimos su estrella en oriente, no debe entenderse como si, estando ellos en el oriente, hubiese aparecido la estrella en Judea, sino como que ellos la vieron en oriente, precediéndoles a ellos hasta Judea (aunque algunos muestran sus dudas sobre esto ). No hubiera podido señalar la casa con claridad de no haber estado próxima a la tierra. Y, como dice el propio Crisóstomo, este comportamiento no parece propio de una estrella, sino de una potencia racional. De donde se saca la impresión de que esta estrella fue un poder invisible transformado en tal figura.

Por lo que algunos sostienen que, como sobre el Señor bautizado descendió el Espíritu Santo en forma de paloma (cf. Mt 3,16; Me 1,10; Lc 3,22), así se apareció a los Magos en forma de estrella. Otros, en cambio, dicen que el ángel que se apareció a los pastores en forma humana (cf. Lc 2,9) se apareció a los Magos en figura de estrella. Sin embargo, parece más probable que fuese una estrella creada de nuevo, no en el cielo, sino en la atmósfera próxima a la tierra, y que se desplazaba a voluntad de Dios. Por lo que el papa León dice en un Sermón sobre la Epifanía : En la región del Oriente se apareció a los tres Magos una estrella de claridad desconocida que, al ser más fulgurante y hermosa que los demás astros, atraía sobre sí los ojos y los corazones de los que la miraban, para que se advirtiese al punto que no era vano lo que tan insólito parecía.

Respuesta a las objeciones:
1. En la Sagrada Escritura, cielo a veces significa el aire, conforme a la expresión: Las aves del cielo y los peces del mar (Sal 8,9).
2. Los mismos ángeles del cielo tienen como ministerio propio descender hasta nosotros, enviados para servirnos (Heb 1,14). Pero las estrellas del cielo no cambian de sitio. Por lo que la razón no es análoga.
3. Como esta estrella no siguió el curso de las estrellas del cielo, así tampoco siguió el de los cometas, que no se dejan ver de día, ni cambian su recorrido normal. Y, sin embargo, el significado de los cometas no estaba ausente del todo. Porque el reino celeste de Cristo pulverizó y aniquiló a todos los reinos de la tierra, y él subsistirá eternamente, como se dice en Dan 2,44.

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